La cuenta atrás.

Cuando faltan apenas 24 días para el pistoletazo de salida del UTMB 2019, empiezo ya a tener los nervios a flor de piel. Como un psicópata, miro la página de la carrera entre 2 y 100 veces al día (no vaya ser que hayan cambiado una coma de sitio y ya no me la sepa de memoria 🤦🏼‍♂️). Repaso la lista de material cada día (al menos una vez al día), por aquello de que se me esté olvidando alguna cosa importante, pero no, creo que nada se me olvida. ¿O sí? Otra vez con las dudas…

Suelo ser muy pesado con las cosas que me apasionan, los que me conocen saben de eso un rato. Pero ahora he entrado en fase all in, o hablo del UTMB o hablo de Chamonix, o hablo del viaje a Chamonix con la furgo para hacer el UTMB. Por el bien de mis relaciones sociales y de pareja, espero que llegue pronto el día de empezar a correr.

Y hablando de empezar, desde hace ya varios días escucho la canción que ponen en la salida casi las mismas veces que miro el listado de material (si no más).

Esta de arriba es la canción que se escucha justo antes de la salida. Canción de esas de pelos de punta y lágrima fácil. Yo ya tengo decidido y asumido que voy a llorar en la salida. Después no descarto parar a llorar cada 10 kilómetros, por la emoción, el verme cumpliendo un sueño, por estar ahí y por el dolor y el cansancio también, no nos engañemos.

A veces me pongo esta canción en el trabajo y la tengo que quitar al poco de empezar porque se me llenan los ojos de lágrimas y no es plan, uno en el fondo es un sentimental.

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